miércoles, 3 de agosto de 2016

"EL CORAZÓN SI PUDIESE PENSAR SE PARARÍA"


Como apuntaba Pessoa : vivir nos dolia porque sabíamos que estabamos vivos: morir, no nos aterraba, porque habíamos perdido la noción normal de la muerte.

En esta mañana blanca y pura que casi ni reconozco suscribo,por verdaderas las palabras del genio portugues:
"Si escribo lo que siento es porque así disminuye la fiebre de sentir".

Amigos, si la vida gritara estariamos todos sordos.

Una imagen puede ser toda una vida, retirada esta la muerte se convierte en dulce compañera.

Se evapora el pasado con sus sutiles engaños; el presente es solo una muñeque rota, onanista en estrellas nacaradas.

Apenas me tocan ya los estagiritas de cavernas impersonales. Amar no es un recurso es un fín en si mismo.

Una caricia es como una muñequera de puas antiguas.

Reconocerse no es amarse. El alma inventa colchones de plástico para aterrizar con miedo.

Tu cuerpo tenía intereses de hipotecas antiguas y no fué posible negociar con el banco de tu mente una canselación en besos y caricias nuevas.

Al final no soy nada; si no estoy no soy en ti.

Rendir las naves no era una opción, luchar era un suicidio barato, priorizar rompía el corazón para aprender a no volver a amar, una estatua de sal siempre es preferible a derramar la sangre coagulada de la venas calientes.


Demetrios ya enmudecio.

Las sabanas tenían puas abiertas clavadas en los ojos

No hubo recompensa para cobardes melenudos

La fiesta tenia nombre de ninfa

Una Magdalena infame llorando entre vasijas

No quiero excusas entre bastidores

¡Sal a la Plaza
Intenta el extasis clonando cuerpos aceitosos
Muevete!

Asesina tus ganas entre carromatos de cíngaras con corbata
Cuchillos como lenguas malditas,

Entre corcheas eslavas

El toro llora estrellas que no entiendes

El alma de los caidos

No tiene pasaporte al infierno

No creo en misticismos de salones rojos.

El martillo oxidado

La compra venta de dioses

Quizá debimos de sacrificar a los innombrables

Quizá exista el amor a cucharitas

Quizá no existan los atracones de santos.

Retorcerse entre Olimpos

No paga las facturas del infierno.





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